Publicado el 11 Feb 2026. Leer este artículo te llevará menos de 8 minutos
La movilidad eléctrica es una realidad que está transformando la forma en la que viajamos. Cada vez más conductores se desplazan en vehículos eléctricos o híbridos enchufables, y esta evolución está teniendo un impacto directo en el sector hotelero. Hoy, disponer de puntos de carga en hoteles no solo es un valor añadido para el cliente, sino que se ha convertido en una necesidad operativa y normativa.
A este cambio de hábitos se suma un nuevo marco legal que marcará un antes y un después. Desde este mismo 1 de enero, es obligatorio instalar al menos un punto de recarga por cada 40 plazas de aparcamiento en parkings de más de 20 plazas. Esta medida afecta de lleno a hoteles, complejos turísticos y alojamientos con aparcamiento propio, obligando a replantear infraestructuras que hasta ahora no estaban en el centro de la estrategia energética.
En este post te explicamos qué implica esta normativa, por qué los puntos de carga en hoteles son una oportunidad real de rentabilidad y cómo abordarlos de forma inteligente, más allá del simple cumplimiento legal.
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Durante años, ofrecer un punto de carga era un elemento diferencial, casi exclusivo de hoteles de alta gama o alojamientos muy orientados a la sostenibilidad. Hoy, ese escenario ha cambiado. El cliente que viaja en vehículo eléctrico ya no busca un “extra”, sino una infraestructura básica que le permita planificar su estancia con tranquilidad.
Los puntos de carga en hoteles influyen directamente en la decisión de reserva. Un viajero con coche eléctrico prioriza aquellos alojamientos donde sabe que podrá cargar durante la noche, sin depender de infraestructura pública externa. Esto convierte al punto de recarga en una extensión natural del servicio de aparcamiento, del mismo modo que lo fue en su día el wifi o el aire acondicionado.
El impulso definitivo para la instalación de puntos de carga en hoteles llega de la mano de la normativa. Desde el pasado 1 de enero, los parkings de más de 20 plazas estarán obligados a contar con infraestructura de recarga, con una proporción mínima de un punto de carga por cada 40 plazas de aparcamiento.
En el caso de hoteles, esta obligación aplica tanto a parkings interiores como exteriores, siempre que formen parte de la actividad del establecimiento. La normativa no distingue entre clientes y empleados, por lo que el sistema debe estar operativo y accesible conforme a los criterios establecidos.
Este marco legal busca preparar a los edificios para un parque móvil que será mayoritariamente eléctrico en los próximos años. Para los hoteles, anticiparse a esta obligación puede marcar la diferencia entre una adaptación ordenada o una inversión forzada y urgente.
Cumplir con la normativa de puntos de carga en hoteles no consiste simplemente en instalar un enchufe. Requiere un análisis técnico previo de la potencia disponible, del uso real del parking y del perfil de cliente. Un error habitual es sobredimensionar o infradimensionar la instalación, lo que puede traducirse en problemas de funcionamiento o en inversiones poco eficientes.
Además, es importante entender que esta obligación abre la puerta a una oportunidad: integrar los puntos de carga dentro de una estrategia energética más amplia, combinándolos con instalaciones fotovoltaicas, sistemas de gestión de energía o incluso baterías. De este modo, el punto de carga deja de ser un coste y pasa a formar parte de un modelo de ahorro y optimización.
Uno de los grandes mitos es que instalar puntos de carga en hoteles es una inversión que no se recupera. La realidad es muy distinta. En primer lugar, porque el coste de la infraestructura es cada vez más competitivo. En segundo lugar, porque existen múltiples modelos de explotación.
El hotel puede ofrecer la recarga como un servicio incluido, repercutir el coste al cliente, o incluso generar ingresos directos mediante tarifas por uso. En todos los casos, el impacto positivo en la ocupación y en la percepción de marca suele compensar ampliamente la inversión inicial.
Además, los puntos de carga permiten al hotel controlar el consumo energético asociado a la movilidad eléctrica, evitando picos innecesarios y optimizando la potencia contratada cuando se integran con sistemas inteligentes.
Uno de los enfoques más eficientes es combinar los puntos de carga en hoteles con una instalación de placas solares. Esta integración permite que parte de la energía utilizada para la recarga provenga directamente del autoconsumo, reduciendo el coste por kWh y mejorando la huella de carbono del establecimiento.
En hoteles con alta ocupación diurna, como resorts o complejos turísticos, esta sinergia es especialmente interesante. La energía solar producida durante el día puede alimentar tanto consumos internos como la recarga de vehículos, maximizando el aprovechamiento de la instalación fotovoltaica.
Además, esta combinación refuerza el mensaje de sostenibilidad, un valor cada vez más decisivo para los clientes y para plataformas de reserva que priorizan alojamientos responsables.
Aunque la tecnología es diversa, en hoteles suelen instalarse principalmente puntos de carga en corriente alterna, pensados para estancias prolongadas. Estos sistemas permiten cargar el vehículo durante la noche o durante varias horas, sin necesidad de potencias extremadamente altas. En algunos casos, especialmente en hoteles urbanos o de paso, se opta por soluciones más rápidas, combinando distintos tipos de cargadores según el perfil del cliente. La clave está en adaptar la infraestructura al uso real del parking.
El primer paso siempre debe ser un estudio técnico y energético. Analizar el número de plazas, la potencia disponible, los hábitos de los clientes y las posibilidades de integración con energías renovables es clave para acertar.
A partir de ahí, el proyecto debe plantearse como una inversión a medio y largo plazo. La experiencia demuestra que los hoteles que integran los puntos de carga dentro de una visión global de eficiencia energética obtienen mejores resultados económicos y operativos.
La gestión es un aspecto fundamental. Los sistemas actuales permiten monitorizar consumos, limitar potencias, asignar usos por cliente o habitación y controlar los costes en tiempo real. Esto evita abusos, mejora la experiencia del usuario y facilita la integración con otros sistemas del hotel.
Desde el punto de vista operativo, una buena gestión evita sobrecargas eléctricas y permite planificar el crecimiento futuro de la infraestructura conforme aumente la demanda.
Adaptarse con tiempo, criterio y una visión estratégica permite transformar una obligación en una oportunidad. Los hoteles que apuesten por una infraestructura de recarga bien diseñada, integrada con autoconsumo y gestionada de forma inteligente no solo cumplirán la ley, sino que se posicionarán como referentes en sostenibilidad, confort y eficiencia.
En SotySolar acompañamos a hoteles y complejos turísticos en todo el proceso, desde el análisis inicial hasta la puesta en marcha, para que los puntos de carga no sean un coste más, sino una palanca real de valor y diferenciación.
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